Cierre contable del ejercicio paso a paso 2026: regularización, amortizaciones y asiento de cierre
Cierre contable del ejercicio paso a paso 2026: amortizaciones, periodificación, regularización, asiento de cierre y apertura, y checklist del despacho.
El cierre contable es el proceso de ajustar y saldar todas las cuentas al final del ejercicio para calcular el resultado y dejar la contabilidad lista para las cuentas anuales. Se hace en una secuencia: ajustes previos (amortizaciones, periodificaciones, provisiones, existencias), regularización de ingresos y gastos contra la cuenta de resultados, asiento de cierre y, ya en el ejercicio siguiente, asiento de apertura.
Qué es el cierre contable y cuándo se hace
El cierre contable es el conjunto de operaciones con las que, a 31 de diciembre (o al final del ejercicio social que corresponda), se determina el resultado del periodo y se preparan las cuentas anuales. No es un único asiento: es una secuencia ordenada de ajustes que asegura que cada gasto e ingreso está imputado al ejercicio correcto antes de calcular el beneficio o la pérdida.
Para la mayoría de empresas el ejercicio coincide con el año natural y el cierre se hace al 31 de diciembre, aunque el material se prepara durante los primeros meses del año siguiente. El cierre alimenta dos obligaciones posteriores: la formulación y el depósito de las cuentas anuales en el Registro Mercantil y el cálculo del Impuesto sobre Sociedades. Un cierre bien hecho ahorra disgustos en ambas.
Paso 1: ajustes previos antes de regularizar
Antes de calcular el resultado hay que registrar los ajustes que hacen que cada cuenta refleje la realidad económica del ejercicio. Son los asientos que más se olvidan y los que más distorsionan el beneficio si faltan: amortizaciones del inmovilizado, periodificación de gastos e ingresos, variación de existencias, deterioros y provisiones. Sin ellos, el resultado contable no es fiable.
- Amortizaciones: registrar la cuota anual del inmovilizado (cargo en el grupo 68, abono en el grupo 28).
- Variación de existencias: ajustar las cuentas de existencias al inventario real a fin de año.
- Periodificación: imputar al ejercicio solo la parte que le corresponde de gastos e ingresos que abarcan varios periodos (seguros, alquileres anticipados).
- Deterioros y provisiones: reconocer pérdidas previsibles de valor (clientes dudosos, existencias obsoletas) y obligaciones probables.
- Devengo de intereses, nóminas pendientes y otros gastos incurridos pero no facturados a fin de año.
La amortización merece atención especial porque es el ajuste más sistemático y el que más afecta al resultado y a la base del Impuesto sobre Sociedades: conviene tener registrada la cuota anual de todo el inmovilizado (cargo en el grupo 68, abono en el grupo 28). La periodificación, por su parte, usa las cuentas de los grupos 480/485 (gastos e ingresos anticipados) y 567 para corregir el reparto temporal de gastos e ingresos que abarcan varios ejercicios.
Paso 2: la regularización de ingresos y gastos
La regularización es el asiento que salda todas las cuentas de gastos (grupo 6) e ingresos (grupo 7) contra la cuenta 129 «Resultado del ejercicio». Tras los ajustes previos, se cargan todos los ingresos y se abonan todos los gastos contra la 129; el saldo resultante es el resultado contable del ejercicio: beneficio si la 129 queda acreedora, pérdida si queda deudora.
En la práctica, la regularización deja a cero todas las cuentas de los grupos 6 y 7, que son cuentas de flujo y no pasan al ejercicio siguiente. Lo que queda vivo es la cuenta 129, que recoge el beneficio o la pérdida y que después se traslada al patrimonio neto del balance. Antes de este asiento conviene haber cuadrado el balance de sumas y saldos: si no cuadra, el error hay que cazarlo ahora, no después.
Paso 3: el asiento de cierre
El asiento de cierre salda todas las cuentas que quedan vivas tras la regularización —las de balance: activo, pasivo y patrimonio neto— para dejar la contabilidad a cero. Se cargan todas las cuentas con saldo acreedor (pasivo y neto) y se abonan todas las de saldo deudor (activo). Es el último asiento del ejercicio y debe dejar todas las cuentas sin saldo.
Es, en esencia, la imagen invertida del balance de situación a fin de año: lo que en el balance figura en el activo se abona, y lo que figura en pasivo y neto se carga. Si el asiento de cierre cuadra (mismo importe al debe y al haber), es señal de que la contabilidad del ejercicio está equilibrada. La cuenta 129, ya con el resultado, también se salda aquí trasladándose a reservas o a resultados pendientes de aplicación según decida la junta.
Paso 4: el asiento de apertura del ejercicio siguiente
El asiento de apertura es la imagen especular del asiento de cierre: el 1 de enero del nuevo ejercicio se reabren todas las cuentas de balance con los mismos saldos con que cerraron. Se cargan las cuentas de activo y se abonan las de pasivo y patrimonio neto, de modo que la contabilidad arranca el año exactamente donde lo dejó, con continuidad total.
Solo se reabren las cuentas de balance (grupos 1 a 5): los gastos e ingresos del año anterior ya se saldaron en la regularización y no se arrastran. El resultado del ejercicio anterior (cuenta 129) se mantiene hasta que la junta general aprueba las cuentas y decide su aplicación —a reservas, a compensar pérdidas o a reparto de dividendos—, momento en el que se hace el asiento de distribución del resultado.
Checklist de cierre contable
Antes de dar por cerrado un ejercicio conviene repasar una lista para que no se escape ningún ajuste. Estos son los puntos que un despacho debería verificar cliente a cliente antes de pasar a las cuentas anuales y al Impuesto sobre Sociedades. Saltarse uno suele traducirse en un resultado mal calculado o en un susto en la declaración.
- Conciliación bancaria cerrada: el saldo contable cuadra con el extracto del banco a 31 de diciembre.
- Todas las facturas de ingresos y gastos del ejercicio registradas, incluidas las recibidas a principios de enero que correspondan a diciembre.
- Amortizaciones del ejercicio contabilizadas para todo el inmovilizado.
- Periodificación de seguros, alquileres y otros gastos/ingresos que abarcan varios periodos.
- Variación de existencias ajustada al inventario físico real.
- Deterioros de clientes de dudoso cobro y provisiones reconocidos.
- Cuadre de saldos de clientes, proveedores, HP deudora/acreedora por IVA y retenciones.
- Balance de sumas y saldos cuadrado antes de regularizar.
- Asiento de regularización, asiento de cierre y, en su momento, asiento de apertura.
Buena parte de este checklist es trabajo mecánico que se repite por cada cliente: cuadrar el banco, casar facturas, registrar amortizaciones. Con el enfoque «la IA propone, tú revisas», la conciliación bancaria deja propuestos los apuntes y los asientos, y el contable del despacho los valida en lugar de teclearlos. Puedes ver cómo lo planteamos en la solución para despachos contables y consultar los planes en nuestros precios.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el orden correcto de los asientos de cierre?
Primero los ajustes previos (amortizaciones, periodificaciones, variación de existencias, deterioros y provisiones). Después la regularización, que salda los grupos 6 y 7 contra la cuenta 129 y calcula el resultado. A continuación el asiento de cierre, que salda las cuentas de balance que quedan vivas. Y ya en el ejercicio siguiente, el asiento de apertura, que reabre esas mismas cuentas con sus saldos.
¿Qué diferencia hay entre regularización y asiento de cierre?
La regularización salda las cuentas de gastos (grupo 6) e ingresos (grupo 7) contra la cuenta 129 «Resultado del ejercicio» para calcular el beneficio o la pérdida. El asiento de cierre, posterior, salda las cuentas de balance que siguen vivas —activo, pasivo y patrimonio neto— para dejar toda la contabilidad a cero. Son dos pasos distintos y consecutivos.
¿Qué es la cuenta 129 y cómo se usa en el cierre?
La 129 «Resultado del ejercicio» recoge el beneficio o la pérdida del periodo. En la regularización se cargan los ingresos y se abonan los gastos contra ella: si queda acreedora hay beneficio, si queda deudora hay pérdida. Su saldo se traslada al patrimonio neto del balance y se mantiene hasta que la junta general aprueba las cuentas y decide su aplicación a reservas, dividendos o compensación de pérdidas.
¿Cuándo se hace el cierre contable del ejercicio?
El cierre se refiere al último día del ejercicio, normalmente el 31 de diciembre cuando coincide con el año natural. El trabajo material —ajustes, regularización, asientos— suele hacerse durante los primeros meses del año siguiente, a tiempo para formular las cuentas anuales y preparar el Impuesto sobre Sociedades dentro de sus plazos.
¿Qué pasa si me olvido de un asiento de ajuste?
El resultado contable saldrá mal calculado y arrastrará el error a las cuentas anuales y a la base del Impuesto sobre Sociedades. Olvidar una amortización infla el beneficio; olvidar una periodificación imputa gasto al ejercicio equivocado. Por eso conviene seguir un checklist y cuadrar el balance de sumas y saldos antes de regularizar: es el momento de cazar lo que falta.
¿El asiento de apertura es igual que el de cierre?
Es su imagen invertida. El asiento de cierre abona el activo y carga el pasivo y el neto para saldar las cuentas de balance; el de apertura, al inicio del ejercicio siguiente, hace lo contrario: carga el activo y abona el pasivo y el neto para reabrir esas mismas cuentas con idénticos saldos. Solo se reabren las cuentas de balance, no las de gastos e ingresos.